Juan 5:19–23:
Honren al Hijo así como honran al Padre
Juan 5:19–23 (LPP)
Interpretación correcta de Juan 5:19–23
Después de que los judíos interpretan que Jesús se hace igual a Dios (Juan 5:18), Jesús responde explicando su relación con el Padre. Sus palabras no niegan esa relación, sino que la desarrollan mostrando cómo actúa el Hijo en relación con el Padre.
(v. 19)
« Entonces Jesús respondió y les dijo: “Con toda certeza les digo, el Hijo no puede hacer nada por sí mismo, sino lo que ve hacer al Padre; porque lo que Este hace, eso también hace el Hijo igualmente.»
Jesús introduce su declaración con una afirmación solemne: “con toda certeza les digo”.
Primero, establece un límite: “el Hijo no puede hacer nada por sí mismo”. Esto no indica incapacidad, sino que su acción no es independiente del Padre.
Luego explica: “sino lo que ve hacer al Padre”. Es decir, su obrar está completamente en relación con lo que el Padre hace.
Finalmente añade: “lo que Este hace, eso también hace el Hijo igualmente”. Esto no solo habla de dependencia, sino de correspondencia total.
El versículo muestra que el Hijo actúa en perfecta unidad con el Padre, haciendo las mismas obras.
(v. 20)
«Porque el Padre quiere al Hijo, y le muestra todo lo que Él mismo hace; y le mostrará obras mayores que estas, para que ustedes se maravillen.»
Aquí se explica la base de esa relación.
Se dice que “el Padre quiere al Hijo”, lo que introduce una relación personal entre ambos.
Como resultado, el Padre “le muestra todo lo que Él mismo hace”. Esto refuerza la idea de que el Hijo actúa conforme a lo que el Padre le revela.
Luego añade que le mostrará “obras mayores que estas”. Esto indica que lo que han visto hasta ahora no es el límite.
El propósito se expresa claramente: “para que ustedes se maravillen”. Es decir, estas obras tendrán un impacto visible en quienes observan.
(v. 21)
«Porque así como el Padre resucita a los muertos y da vida, así también el Hijo da vida a quien quiere.»
Jesús introduce una comparación directa.
Primero afirma algo sobre el Padre: “resucita a los muertos y da vida”.
Luego aplica lo mismo al Hijo: “así también el Hijo da vida”.
El paralelismo es claro. La acción que se atribuye al Padre se atribuye también al Hijo.
Además, se añade “a quien quiere”, lo que indica que el Hijo actúa con autoridad en dar vida.
El versículo muestra que el Hijo no solo imita al Padre, sino que participa en la misma acción de dar vida.
(v. 22)
«De hecho, el Padre no juzga a nadie, sino que ha encomendado todo el juicio al Hijo,»
Aquí se introduce otro aspecto: el juicio.
El texto dice que el Padre “no juzga a nadie”, en el sentido de que ha delegado esta función.
Afirma que “todo el juicio” ha sido encomendado al Hijo.
Esto señala que el Hijo tiene autoridad en una función que corresponde a Dios.
(v. 23)
«para que todos honren al Hijo así como honran al Padre. El que no honra al Hijo, no honra al Padre que lo envió.»
El versículo explica el propósito de lo anterior.
El objetivo es que “todos honren al Hijo así como honran al Padre”.
La expresión “así como” establece una correspondencia directa. El honor que se da al Padre debe darse también al Hijo.
Luego se presenta una afirmación negativa: “El que no honra al Hijo, no honra al Padre”.
Esto muestra que no es posible separar la relación con el Padre de la relación con el Hijo.
El versículo cierra el argumento enfatizando que el reconocimiento del Hijo es esencial.
Implicaciones teológicas
El Hijo actúa en perfecta unidad con el Padre: no hay independencia ni contradicción entre ambos.
El Padre revela su obra al Hijo: la relación entre ellos es directa y completa.
El Hijo tiene autoridad para dar vida: comparte una acción que se atribuye al Padre.
El juicio ha sido confiado al Hijo: Él tiene autoridad para juzgar.
El honor al Hijo es inseparable del honor al Padre: no se puede reconocer a uno sin el otro.
Aplicaciones espirituales
Reconoce la unidad entre el Padre y el Hijo: lo que Jesús hace revela lo que el Padre hace.
Valora lo que Jesús muestra acerca de sí mismo: sus palabras revelan su identidad y su autoridad.
No separes al Padre del Hijo: la relación con Dios pasa por la respuesta al Hijo.
Reconoce la autoridad de Cristo sobre la vida: Él da vida según su voluntad.
Examina si honras al Hijo: el pasaje muestra que esto es esencial.
Estas aplicaciones deben llevarse a la vida diaria por medio de la oración, el examen sincero del corazón delante de Dios, y una respuesta concreta de obediencia a la Palabra.
Pregúntate: ¿Estoy honrando verdaderamente al Hijo conforme a lo que Él ha revelado, o tengo una idea de Dios que no pasa por Él?
Resumen
En Juan 5:19–23, Jesús responde explicando su relación con el Padre. Afirma que no actúa por sí mismo, sino en perfecta unidad con lo que el Padre hace. El Padre le muestra todas sus obras, y el Hijo participa en acciones que corresponden a Dios, como dar vida y ejercer juicio. Todo esto tiene como propósito que el Hijo sea honrado de la misma manera que el Padre. El pasaje establece que la relación con el Padre está directamente ligada al reconocimiento del Hijo.
Oración final
Padre nuestro, te damos gracias porque por medio de Tu Hijo has dado a conocer Tu obra y Tu propósito.
Señor, ayúdanos a comprender la relación que has revelado entre el Padre y el Hijo, y a no separar lo que Tú has unido. Danos un corazón que honre a Cristo tal como Tú lo has establecido.
Permítenos reconocer Su autoridad para dar vida y Su papel en todo lo que Tú has encomendado. Y ayúdanos a responder correctamente a Tu Hijo, sabiendo que en Él se manifiesta Tu voluntad.
Te lo pedimos en el nombre de nuestro Señor Jesucristo. Amén.
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