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Juan 4:39–45:
El Salvador del mundo

39 Y muchos de los samaritanos de aquella ciudad creyeron en Él por la palabra de la mujer, que testificaba: “¡Me dijo todo lo que he hecho!”. 40 Así que cuando los samaritanos vinieron a Él, le insistieron que se quedara con ellos. Y se quedó allí dos días. 41 Y muchos más creyeron por Su palabra, 42 y no dejaban de decirle a la mujer: “Ya no creemos solo por lo que dijiste, porque nosotros mismos hemos oído, ¡y sabemos que Éste es verdaderamente el Mesías, el Salvador del mundo!”.
43 Y después de los dos días, salió de allí y se fue a Galilea. 44 (Porque Jesús mismo testificó que un profeta no tiene honor en su propia tierra.) 45 Así que cuando llegó a Galilea, los galileos lo recibieron, habiendo visto todas las cosas que hizo en Jerusalén durante la fiesta, porque ellos también habían ido a la fiesta.
Juan 4:39–45 (LPP)

Interpretación correcta de Juan 4:39–45

Después de lo ocurrido en la ciudad a partir del testimonio de la mujer (Juan 4:27–38), el relato describe la respuesta de los samaritanos y lo que sucede cuando vienen a Jesús. A continuación, el evangelista narra la salida de Jesús de Samaria y su llegada a Galilea.

(v. 39)
«Y muchos de los samaritanos de aquella ciudad creyeron en Él por la palabra de la mujer, que testificaba: “¡Me dijo todo lo que he hecho!”.»

El versículo comienza mostrando el impacto del testimonio de la mujer.

Se dice que “muchos… creyeron en Él por la palabra de la mujer”. Es decir, el punto inicial de su respuesta no es un encuentro directo con Jesús, sino lo que han oído acerca de Él.

El contenido del testimonio es concreto: “¡Me dijo todo lo que he hecho!. Esto conecta con lo ocurrido anteriormente (Juan 4:29), donde la mujer reconoce que Jesús ha revelado su vida.

El texto muestra así que el testimonio personal sirve como medio para llevar a otros hacia Jesús, pero todavía no es el punto final del proceso.

(v. 40)
«Así que cuando los samaritanos vinieron a Él, le insistieron que se quedara con ellos. Y se quedó allí dos días.»

El relato avanza de oír acerca de Jesús a venir directamente a Él.

Los samaritanos no se quedan en el testimonio de la mujer, sino que buscan a Jesús personalmente. Además, le piden que permanezca con ellos.

El hecho de que Jesús se quede “dos días” indica que hubo un tiempo prolongado de enseñanza y convivencia, aunque el texto no detalla lo que ocurrió en ese periodo.

Este versículo muestra una transición: del testimonio indirecto al contacto directo con Jesús.

(v. 41)
«Y muchos más creyeron por Su palabra,»

Aquí se introduce un desarrollo importante.

Ahora no se trata solo de los que creyeron por el testimonio de la mujer, sino de “muchos más” que creen “por Su palabra”.

El énfasis cambia claramente: la base ya no es lo que alguien dijo acerca de Jesús, sino lo que Jesús mismo dice.

El texto resalta así la centralidad de la palabra de Jesús como fundamento de la respuesta.

(v. 42)
«y no dejaban de decirle a la mujer: “Ya no creemos solo por lo que dijiste, porque nosotros mismos hemos oído, ¡y sabemos que Éste es verdaderamente el Mesías, el Salvador del mundo!”.»

Los samaritanos expresan con claridad el cambio que ha ocurrido.

Primero, reconocen el valor del testimonio inicial: “ya no creemos solo por lo que dijiste”. No lo niegan, pero muestran que han avanzado más allá de ese punto.

Luego dicen: “nosotros mismos hemos oído”. Esto subraya la experiencia directa con la palabra de Jesús.

La expresión “sabemos” indica una convicción firme basada en lo que han oído personalmente.

Finalmente, hacen una declaración clave: “Éste es verdaderamente el Mesías, el Salvador del mundo”.

Este título es significativo. No solo reconocen a Jesús como Mesías, sino que añaden “el Salvador del mundo”. Esto amplía el alcance más allá de Israel y conecta con el uso repetido de “mundo” en el Evangelio (como en Juan 3:16–17).

El pasaje muestra así una comprensión que ha crecido: del testimonio de una mujer a una afirmación directa sobre quién es Jesús.

(v. 43)
«Y después de los dos días, salió de allí y se fue a Galilea.»

El relato cambia de escenario.

Después del tiempo con los samaritanos, Jesús continúa su camino hacia Galilea. Este movimiento conecta con lo que ya se había indicado anteriormente (Juan 4:3).

(v. 44)
«(Porque Jesús mismo testificó que un profeta no tiene honor en su propia tierra.)»

Este versículo introduce una afirmación que prepara lo que sigue.

El texto recuerda una declaración de Jesús: “un profeta no tiene honor en su propia tierra”.

Esto crea una expectativa en el lector: se anticipa una recepción que no corresponde a un reconocimiento pleno.

(v. 45)
«Así que cuando llegó a Galilea, los galileos lo recibieron, habiendo visto todas las cosas que hizo en Jerusalén durante la fiesta, porque ellos también habían ido a la fiesta.»

A primera vista, parece que hay una buena recepción: “lo recibieron”.

Sin embargo, el texto explica la razón: “habiendo visto todas las cosas que hizo en Jerusalén”.

Es decir, su recepción está basada en lo que han visto de sus obras, no en su palabra.

Esto contrasta con lo ocurrido en Samaria:

  • Los samaritanos avanzan del testimonio a la palabra de Jesús.

  • Los galileos lo reciben por lo que han visto.

De este modo, el versículo introduce una tensión: aunque hay recepción, no necesariamente implica un reconocimiento profundo de quién es Jesús.

Esto se relaciona con el principio mencionado en el versículo anterior: la falta de honor en su propia tierra.

Implicaciones teológicas

  • El testimonio puede conducir a otros a Jesús: Dios utiliza el testimonio humano como medio inicial.

  • La palabra de Jesús es el fundamento principal: el texto muestra un progreso desde el testimonio hacia la palabra directa de Cristo.

  • Jesús es el Salvador del mundo: los samaritanos reconocen que su misión no se limita a un grupo, sino que tiene un alcance universal.

  • No toda recepción es igual: el pasaje distingue entre una respuesta basada en la palabra y una basada en señales visibles.

  • La respuesta al testimonio de Jesús revela el corazón: lo que mueve a una persona (la palabra o las señales) muestra la naturaleza de su respuesta.

Aplicaciones espirituales

  • Valora el testimonio, pero busca la palabra de Cristo: escuchar a otros puede acercarte a Jesús, pero es necesario oírle directamente a Él.

  • No te quedes en lo superficial: ver cosas externas no es suficiente; la respuesta debe centrarse en lo que Jesús dice.

  • Permite que tu comprensión crezca: el pasaje muestra un desarrollo desde una comprensión inicial hasta una afirmación más profunda.

  • Reconoce a Cristo tal como es presentado: Él es el Salvador del mundo, no limitado a un grupo específico.

  • Examina la base de tu respuesta: es importante considerar si está basada en la palabra de Jesús o en elementos externos.

Estas aplicaciones deben llevarse a la vida diaria por medio de la oración, el examen sincero del corazón delante de Dios, y una respuesta concreta de obediencia a la Palabra.

Pregúntate: ¿Está mi respuesta a Cristo basada en Su palabra y en quién Él es realmente, o en elementos externos y superficiales?

Resumen

En Juan 4:39–45 se presenta el resultado del encuentro de Jesús con la mujer samaritana. Muchos creen inicialmente por su testimonio, pero luego muchos más creen por la palabra de Jesús y llegan a reconocerlo como el Mesías y el Salvador del mundo. Después de esto, Jesús va a Galilea, donde es recibido por quienes han visto sus obras en Jerusalén. El pasaje establece así un contraste entre una respuesta que se fundamenta en la palabra de Cristo y otra que se basa en lo que se ha visto, mostrando que no toda recepción implica el mismo nivel de comprensión acerca de quién es Jesús.

Oración final

Padre nuestro, te damos gracias porque has dado a conocer a Tu Hijo y has permitido que muchos lleguen a reconocer quién es Él por medio de Su palabra.

Señor, ayúdanos a no quedarnos en lo que otros dicen, sino a oír directamente la voz de Cristo. Permítenos crecer en el entendimiento, pasando de una comprensión inicial a una convicción firme basada en lo que Él mismo ha revelado.

Guarda nuestro corazón de quedarnos en lo superficial o en lo externo, y llévanos a responder correctamente a Tu Hijo, reconociéndolo como el Salvador que Tú has enviado.

Te lo pedimos en el nombre de nuestro Señor Jesucristo. Amén.

Autor del estudio: Mario Enrique Contreras
Texto bíblico utilizado

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