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Juan 3:31–36:
El que viene de lo Alto está por encima de todo

31 “El que viene de lo Alto está por encima de todo; el que es de la tierra es terrenal y habla de la tierra. El que viene del Cielo está por encima de todo. 32 Y lo que ha visto y oído, esto testifica, pero nadie recibe Su testimonio. 33 El que recibe Su testimonio certifica que Dios es veraz. 34 Porque Aquel a quien Dios envió habla las palabras de Dios, porque Dios no da el Espíritu en parte. 35 El Padre ama al Hijo y ha entregado todas las cosas en Su mano. 36 El que cree en el Hijo tiene vida eterna; pero el que desobedece al Hijo no verá la vida, sino que la ira de Dios permanecerá sobre él”.
Juan 3:31–36 (LPP)

Interpretación correcta de Juan 3:31-36

Después de las palabras de Juan el Bautista en la sección anterior (Juan 3:22–30), el texto continúa con una declaración acerca de Aquel que viene de lo alto.

(v. 31)
«“El que viene de lo Alto está por encima de todo; el que es de la tierra es terrenal y habla de la tierra. El que viene del Cielo está por encima de todo.»

Juan el Bautista establece aquí un contraste entre dos orígenes. Por un lado está el que viene de lo Alto”, una referencia a Jesús, quien anteriormente había hablado de sí mismo como el que descendió del cielo (Juan 3:13). Por otro lado está el que es de la tierra,” es decir, el ser humano que pertenece al ámbito terrenal.

Quien es de la tierra es descrito como terrenal y habla desde esa condición. En cambio, el que viene del cielo está por encima de todo”.

De esta manera, Juan señala la superioridad de Jesús en razón de su origen celestial.

(v. 32)
«Y lo que ha visto y oído, esto testifica, pero nadie recibe Su testimonio.»

El que viene del cielo da testimonio de lo que ha visto y oído. Su testimonio procede de aquello que ha visto y oído.

Sin embargo, Juan señala que su testimonio no es recibido. Esta afirmación recuerda lo que Jesús mismo dijo en su conversación con Nicodemo: que hablaba de lo que sabía y daba testimonio de lo que había visto, pero su testimonio no era recibido (Juan 3:11–12).

Así se muestra el contraste entre el testimonio que Él da y la respuesta de muchos que lo escuchan.

(v. 33)
«El que recibe Su testimonio certifica que Dios es veraz.»

Aunque muchos no reciben ese testimonio, hay quienes sí lo hacen. “El que recibe su testimonio certifica que Dios es veraz.”

Con esta expresión se indica que aceptar el testimonio de Jesús equivale a reconocer que lo que Dios dice es verdadero. De esta manera, recibir su testimonio significa afirmar la veracidad de Dios mismo.

Este énfasis en la verdad de Dios también está presente desde el comienzo del Evangelio, donde se afirma que Jesucristo vino lleno de gracia y de verdad (Juan 1:14).

(v. 34)
«Porque Aquel a quien Dios envió habla las palabras de Dios, porque Dios no da el Espíritu en parte.»

La razón por la que el testimonio de Jesús es verdadero se encuentra en su origen y en su misión. Él es “Aquel a quien Dios envió”, y por eso habla las palabras de Dios”.

Además, se afirma que Dios no da el Espíritu en parte”. Con esta expresión se muestra la relación entre el envío de Jesús, sus palabras y la obra del Espíritu.

(v. 35)
«El Padre ama al Hijo y ha entregado todas las cosas en Su mano.»

Esta afirmación muestra la relación entre el Padre y el Hijo y la autoridad que el Padre ha confiado al Hijo.

Esta idea también recuerda la visión del libro de Daniel, donde al “Hijo del Hombre” le es dado dominio y autoridad sobre todas las cosas (Daniel 7:13–14).

De esta manera, el versículo muestra la autoridad que el Padre ha dado al Hijo y prepara el contraste final que se presenta en el versículo siguiente.

(v. 36)
«El que cree en el Hijo tiene vida eterna; pero el que desobedece al Hijo no verá la vida, sino que la ira de Dios permanecerá sobre él”.»

Con esta declaración se presenta la consecuencia de la relación que cada persona tenga con el Hijo.

Quien cree en Él tiene vida eterna. En cambio, quien desobedece al Hijo no verá la vida.

La expresión “desobedece al Hijo” muestra que rechazar a Cristo no es solo una cuestión de incredulidad, sino también de desobediencia a quien Dios ha enviado. Así, el versículo retoma la misma verdad expresada anteriormente en el capítulo: el que cree en el Hijo no es condenado, mientras que quien no cree permanece bajo condenación (Juan 3:18).

El texto concluye afirmando que la ira de Dios permanece sobre esa persona, mostrando así el contraste entre la vida que se recibe al creer en el Hijo y la permanencia bajo la ira de Dios cuando se le rechaza.

Implicaciones teológicas

  • El que viene del cielo está por encima de todo: el origen celestial de Jesús lo coloca por encima de quien pertenece a la tierra.

  • Jesús da testimonio de lo que ha visto y oído: sus palabras proceden de lo que ha visto y oído.

  • Recibir su testimonio confirma que Dios es veraz: quien recibe ese testimonio reconoce que Dios dice la verdad.

  • El enviado de Dios habla las palabras de Dios: Jesús habla las palabras de Dios porque ha sido enviado por Él.

  • El Padre ha entregado todas las cosas al Hijo: el texto afirma que el Padre ama al Hijo y ha puesto todas las cosas en su mano.

  • La relación con el Hijo determina la vida o la ira de Dios: el que cree en el Hijo tiene vida eterna, mientras que quien desobedece al Hijo no verá la vida y permanece bajo la ira de Dios.

Aplicaciones espirituales

  • Recibe el testimonio de Jesús: el texto muestra que algunos no reciben su testimonio, mientras que otros lo reciben.

  • Reconoce la verdad de Dios: recibir ese testimonio es afirmar que Dios es veraz.

  • Escucha las palabras del que Dios envió: Jesús habla las palabras de Dios.

  • Confía en el Hijo: el Padre ha entregado todas las cosas en su mano.

  • Reconoce la importancia de la respuesta al Hijo: el que cree en el Hijo tiene vida eterna, mientras que quien desobedece al Hijo no verá la vida.

Estas aplicaciones deben llevarse a la vida diaria por medio de la oración, el examen sincero del corazón delante de Dios, y una respuesta concreta de obediencia a la Palabra.

Pregúntate: ¿Estoy recibiendo el testimonio del Hijo y confiando en Él, o estoy resistiendo lo que Dios ha dado a conocer por medio de Él?

Resumen:

Juan 3:31–36 presenta el contraste entre el que viene del cielo y el que es de la tierra. El que viene de lo Alto está por encima de todo y da testimonio de lo que ha visto y oído. Aunque muchos no reciben ese testimonio, quienes lo reciben certifican que Dios es veraz. El que Dios envió habla las palabras de Dios, y el Padre ha entregado todas las cosas en su mano. El texto concluye con un contraste decisivo: el que cree en el Hijo tiene vida eterna, mientras que quien desobedece al Hijo no verá la vida, sino que la ira de Dios permanece sobre él.

Oración final

Padre nuestro, te damos gracias porque nos has mostrado que Tu Hijo viene de lo Alto y está por encima de todo. Gracias porque Él habla Tus palabras y da testimonio de lo que ha visto y oído.

Te pedimos que nos ayudes a recibir su testimonio y a reconocer que Tú eres veraz en todo lo que dices. Guárdanos de no recibir sus palabras y enséñanos a creer en el Hijo.

Haz que recordemos siempre que has puesto todas las cosas en sus manos. Ayúdanos a vivir confiando en Él y escuchando su voz.

Y gracias porque quien cree en el Hijo tiene vida eterna. Guárdanos de apartarnos de Él y permítenos vivir cada día confiando en Tu Hijo.

Te lo pedimos en el nombre de Jesucristo. Amén.

Autor del estudio: Mario Enrique Contreras
Texto bíblico utilizado

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