Mateo 4:18–25:
Jesús llama a sus primeros discípulos y recorre Galilea
Mateo 4:18–25 (LPP)
Interpretación correcta de Mateo 4:18–25
Después de comenzar a proclamar que el Reino de los cielos se ha acercado (Mateo 4:12–17), Jesús llama a los primeros discípulos que lo acompañarán y participarán posteriormente en Su misión. Mateo resume también la amplitud de Su ministerio en Galilea: Jesús enseña, proclama el Evangelio del Reino y sana enfermedades y dolencias. Su autoridad atrae multitudes de numerosas regiones y prepara el escenario para la enseñanza que seguirá en el Sermón del Monte.
(vv. 18–20)
«18 Y caminando junto al Mar de Galilea vio a dos hermanos, a Simón (al que llamaban Pedro) y a su hermano Andrés, tirando una red circular al mar, porque eran pescadores. 19 Y les dice: “Síganme, y los haré pescadores de hombres”. 20 Así que dejando inmediatamente las redes, le siguieron.»
Jesús toma la iniciativa y llama a Simón Pedro y a Andrés mientras trabajan como pescadores.
«Síganme» no es simplemente una invitación a escuchar algunas enseñanzas. Jesús los llama a convertirse en Sus discípulos, acompañarlo y aprender de Él.
La expresión «los haré pescadores de hombres» utiliza su oficio como imagen de la misión para la que Jesús comenzará a prepararlos: así como hasta entonces recogían peces, serían enviados a llamar personas para el Reino que Jesús está proclamando.
Mateo destaca la prontitud de su respuesta: dejan inmediatamente las redes y siguen a Jesús.
(vv. 21–22)
«21 Y caminando más adelante, vio a otros dos hermanos, a Jacobo (el de Zebedeo) y a su hermano Juan, en la barca junto con Zebedeo, su padre, reparando sus redes. Y los llamó. 22 Entonces dejaron la barca y a su padre, e inmediatamente le siguieron.»
Jesús llama también a Jacobo y a Juan mientras trabajan con Zebedeo, su padre.
Ellos responden con la misma prontitud que Pedro y Andrés: dejan la barca y a su padre y siguen a Jesús.
Mateo subraya así la autoridad del llamado de Jesús y la decisión concreta que estos primeros discípulos toman para acompañarlo. Desde este momento comienzan a aprender directamente del Mesías y a ser preparados para la misión que Él les confiará.
(v. 23)
«Y Jesús recorría toda Galilea, enseñando en sus sinagogas y proclamando el Evangelio del Reino, y sanando toda enfermedad y toda dolencia entre el pueblo.»
Mateo resume el ministerio de Jesús mediante tres actividades: enseñar, proclamar y sanar.
Jesús enseña en las sinagogas y proclama «el Evangelio del Reino», es decir, la buena noticia de que el gobierno prometido de Dios está irrumpiendo con la llegada del Mesías.
Al mismo tiempo sana enfermedades y dolencias entre el pueblo.
Estas obras hacen visible la autoridad del Rey y anticipan la restauración asociada con el Reino que Jesús anuncia. La salvación mesiánica no aparece solamente en palabras: en las obras de Jesús comienza a manifestarse la liberación del sufrimiento y del poder del mal.
(v. 24)
«Así que Su fama se esparció por toda Siria. Y le trajeron a todos los que estaban mal —los que sufrían de diversas enfermedades y tormentos, los endemoniados, los lunáticos y los paralíticos—, y Él los sanaba.»
La fama de Jesús se extiende incluso hasta Siria, y comienzan a llevarle personas que sufrían diversas enfermedades y aflicciones.
Mateo enumera condiciones muy diferentes: enfermedades dolorosas, opresión demoníaca, afecciones graves y parálisis.
La diversidad de los casos subraya la amplitud de la autoridad de Jesús. No aparece limitado a una clase particular de enfermedad o sufrimiento: quienes son llevados ante Él experimentan Su poder sanador.
(v. 25)
«Y le seguían grandes multitudes: de Galilea, y de Decápolis, y de Jerusalén, y de Judea y de más allá del Jordán.»
El ministerio de Jesús atrae grandes multitudes procedentes de una extensa zona: Galilea, Decápolis, Jerusalén, Judea y la región situada al otro lado del Jordán.
Mateo muestra así que la noticia acerca del Mesías se está extendiendo rápidamente más allá del lugar donde comenzó Su ministerio.
Esta multitud prepara directamente la escena siguiente. Al verla, Jesús subirá al monte, Sus discípulos se acercarán a Él y comenzará a enseñarles, mientras las multitudes permanecen también dentro del escenario del Sermón del Monte.
Implicaciones
- Jesús llama discípulos para que lo sigan y sean formados por Él: Pedro, Andrés, Jacobo y Juan comienzan una nueva relación de aprendizaje y misión con el Mesías.
- El llamado de Jesús posee autoridad: los primeros discípulos responden inmediatamente y comienzan a acompañarlo.
- El ministerio de Jesús une enseñanza, proclamación y obras de restauración: el Reino se anuncia con palabras y comienza a hacerse visible en Su actividad.
- Jesús manifiesta una autoridad extraordinaria sobre la enfermedad y el poder del mal: personas con diversas aflicciones reciben sanidad.
- La influencia del Mesías comienza a extenderse ampliamente: multitudes de numerosas regiones acuden a Él.
Aplicaciones
- Sigue a Jesús como discípulo: aprende de Él y permite que Su enseñanza determine tu manera de vivir.
- Responde con seriedad a Su llamado: los primeros discípulos no trataron la invitación de Jesús como algo secundario.
- Participa en la misión que Cristo confía a Sus discípulos: seguirlo también implica llevar Su mensaje a otros.
- Mira a Jesús con confianza en medio del sufrimiento: Su ministerio muestra Su compasión y autoridad frente a la enfermedad y la opresión.
- Escucha atentamente Su enseñanza: las multitudes se reúnen alrededor de Jesús, pero el verdadero discipulado requiere aprender de Él.
Resumen
En Mateo 4:18–25, Jesús llama a Pedro, Andrés, Jacobo y Juan para que lo sigan y comiencen a ser preparados para una nueva misión como «pescadores de hombres». Los cuatro responden con prontitud y se convierten en Sus primeros discípulos. Mateo resume después el ministerio de Jesús en Galilea: enseña en las sinagogas, proclama el Evangelio del Reino y sana diversas enfermedades y aflicciones. Su fama se extiende por una amplia región y grandes multitudes comienzan a seguirlo. Así, Mateo presenta al Rey no solamente proclamando el Reino, sino formando discípulos y manifestando mediante Sus obras la autoridad y restauración asociadas con Su llegada, preparando el escenario para el Sermón del Monte.
Oración
Padre nuestro, te damos gracias porque Jesucristo llamó discípulos para que lo acompañaran, aprendieran de Él y participaran posteriormente en la proclamación de Su Reino.
Ayúdanos también a escuchar seriamente Su llamado y a ordenar nuestra vida conforme a Su enseñanza.
Gracias porque en las obras de Jesús vemos Su compasión y Su autoridad frente al sufrimiento y al poder del mal.
Enséñanos a confiar en Él y a participar fielmente en la misión de dar a conocer Su mensaje a otros.
Y al continuar estudiando Sus enseñanzas, danos un corazón dispuesto no solamente a escuchar, sino también a obedecer.
Te lo pedimos en el nombre de nuestro Señor Jesucristo. Amén.
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