Mateo 2:1–12:
Los hombres sabios adoran al Rey
Mateo 2:1–12 (LPP)
Interpretación correcta de Mateo 2:1–12
Después de presentar el nacimiento de Jesús (Mateo 1:18–25), Mateo muestra cómo diferentes personas responden a la llegada del Rey prometido. Unos hombres sabios procedentes del oriente vienen buscando al «Rey de los judíos» para adorarlo, mientras Herodes se inquieta y los dirigentes religiosos de Jerusalén, aunque conocen las Escrituras que anuncian su nacimiento, no aparecen buscando al Mesías. Así comienza a manifestarse un contraste que Mateo desarrollará a lo largo del Evangelio: la llegada de Jesús exige una respuesta.
(v. 1)
«Y después que Jesús nació en Belén de Judea, en los días del rey Herodes, he aquí, unos hombres sabios vinieron a Jerusalén desde el oriente,»
Mateo sitúa el nacimiento de Jesús durante el reinado de Herodes y presenta la llegada de unos hombres sabios procedentes del oriente.
El texto no dice que fueran reyes ni indica cuántos eran. Mateo simplemente los presenta como hombres procedentes de tierras gentiles que, de alguna manera, han recibido noticia del nacimiento de un rey extraordinario y llegan hasta Jerusalén buscándolo.
Su aparición es significativa: desde los primeros capítulos del Evangelio, personas procedentes de las naciones comienzan a dirigirse hacia el Mesías de Israel.
(v. 2)
«diciendo: “¿Dónde está el que ha nacido Rey de los judíos? Porque vimos su estrella en el oriente, y hemos venido a adorarlo”.»
Los hombres sabios no preguntan si ha nacido un rey, sino dónde está «el que ha nacido Rey de los judíos». Su pregunta presenta a Jesús desde su infancia como Rey.
La estrella está relacionada con ese nacimiento y sirve para conducirlos hasta Él. Algunos han visto aquí también un eco de Números 24:17, donde se anuncia que «una estrella saldrá de Jacob» junto con la aparición de un gobernante en Israel. Mateo no cita directamente esa profecía, por lo que conviene mantener la conexión como una posible alusión.
Su propósito es rendir homenaje al Rey que ha nacido. Mateo irá mostrando progresivamente que Jesús no es solamente Rey de Israel, sino Aquel ante quien también personas procedentes de las naciones llegan a postrarse.
(v. 3)
«Cuando el Rey Herodes lo escuchó, fue conturbado, y toda Jerusalén con él.»
La noticia perturba inmediatamente a Herodes.
El contraste es deliberado: Herodes posee el título de rey, pero los hombres sabios anuncian que ha nacido «el Rey de los judíos». La presencia del verdadero Rey representa una amenaza para quien pretende conservar su propio poder.
Mateo añade que «toda Jerusalén» fue conturbada con él. Así, la noticia que llena de esperanza y conduce a los hombres del oriente hacia Jesús produce inquietud en la propia ciudad que debería haber esperado la llegada del Mesías.
(vv. 4–6)
«4 Y reuniendo a todos los principales sacerdotes y a los escribas del pueblo, inquirió de ellos dónde había de nacer el Cristo. 5 Así que ellos le dijeron: “En Belén de Judea, porque así está escrito por medio del profeta: 6 ‘Y tú, Belén, tierra de Judá, no eres de ninguna manera la menor entre los gobernantes de Judá, porque de ti procederá un Gobernante que pastoreará a mi pueblo Israel’”.»
Herodes consulta a los principales sacerdotes y escribas porque quiere saber dónde debía nacer el Cristo.
Ellos responden correctamente señalando Belén y citando la profecía de Miqueas 5:2. Belén era además la ciudad de David, por lo que la profecía conecta nuevamente al Mesías con la línea real que Mateo viene destacando desde el comienzo.
Mateo presenta al Mesías no solamente como «Gobernante», sino como Aquel que «pastoreará a mi pueblo Israel», lenguaje que recuerda también la función de David como rey y pastor del pueblo de Dios.
El contraste resulta llamativo: los dirigentes religiosos saben dónde debe nacer el Mesías porque conocen las Escrituras, pero Mateo no dice que acompañen a los hombres sabios hasta Belén.
Desde muy temprano aparece así una advertencia importante: conocer correctamente las Escrituras no equivale necesariamente a responder correctamente a Aquel de quien ellas hablan.
(vv. 7–8)
«7 Entonces Herodes, habiendo llamando a los hombres sabios en secreto, indagó de ellos el tiempo exacto en que había aparecido la estrella. 8 Y dirigiéndolos a Belén, dijo: “Cuando lleguen allí, busquen diligentemente al niño; y si lo encuentran, me lo hacen saber, para que yo también vaya y lo adore”.»
Herodes llama secretamente a los hombres sabios y averigua cuándo apareció la estrella.
Su interés no nace del deseo de reconocer al Mesías, sino de determinar cómo encontrar al niño, como quedará plenamente demostrado en los versículos siguientes.
Cuando afirma que también quiere ir a adorarlo, sus palabras son engañosas.
Mateo establece así un contraste cada vez más claro: los hombres sabios buscan verdaderamente al Rey para postrarse ante Él, mientras Herodes utiliza el lenguaje de adoración para ocultar su intención de destruirlo.
(vv. 9–10)
«9 Así que ellos, después de oír al rey, emprendieron la marcha. ¡Y allí estaba la estrella que habían visto en el oriente! Iba delante de ellos, y se detuvo encima del lugar donde estaba el Niño. 10 Y al ver la estrella, se regocijaron mucho con gran gozo.»
Después de salir de Jerusalén, los hombres sabios vuelven a ver la estrella que habían observado anteriormente.
La estrella los conduce hasta el lugar donde está el Niño, y su reacción es descrita enfáticamente: «se regocijaron mucho con gran gozo».
Este gozo contrasta con la inquietud de Herodes y de Jerusalén. Para unos, la llegada del Rey produce temor y oposición; para estos hombres procedentes de las naciones, produce un gozo extraordinario.
(v. 11)
«Y entrando en la casa vieron al Niño con María, Su madre, y postrándose lo adoraron. Entonces abrieron sus tesoros y le ofrecieron regalos: oro, incienso y mirra.»
Los hombres sabios encuentran al Niño con María, Su madre, y se postran delante de Él.
Mateo centra toda la escena en Jesús: es ante el Niño que se postran y a Él ofrecen sus presentes.
El oro, el incienso y la mirra eran regalos costosos y apropiados para expresar honor. Mateo no explica que cada uno tenga un significado simbólico particular, por lo que no es necesario asignarles significados que el texto mismo no proporciona.
Sin embargo, la escena recuerda el lenguaje profético de las naciones que vienen a honrar al Rey y traen presentes (Salmo 72:10–11; Isaías 60:3–6). Desde el comienzo del Evangelio, Mateo muestra a hombres gentiles reconociendo y honrando al Mesías de Israel.
(v. 12)
«Luego, después de haber sido advertidos por un sueño que no regresaran a Herodes, se fueron a su lugar por otro camino.»
Dios interviene nuevamente, advirtiendo a los hombres sabios mediante un sueño que no regresen a Herodes.
Ellos obedecen y vuelven a su tierra por otro camino.
Herodes comienza a actuar contra el Mesías, pero sus planes no pueden impedir que se cumpla aquello que Dios ha determinado acerca de Su Hijo. Esta protección continuará inmediatamente en los acontecimientos siguientes.
Implicaciones
- Jesús es el Rey prometido: Mateo vuelve a presentar al Hijo de David como el Gobernante anunciado para Israel.
- Jesús es el Pastor de Su pueblo: la profecía de Miqueas presenta al Mesías como el Gobernante que pastoreará a Israel.
- Las naciones comienzan a reconocer al Mesías: hombres procedentes del oriente llegan para honrar al Rey de los judíos.
- Conocer las Escrituras exige una respuesta: los dirigentes podían identificar correctamente el lugar del nacimiento del Mesías sin acudir a Él.
- La llegada de Jesús provoca respuestas opuestas: unos se regocijan y se postran ante Él, mientras otros se inquietan y procuran rechazarlo.
Aplicaciones
- Reconoce a Jesús como Rey: no basta conocer información acerca de Él; debemos responder a quien Él realmente es.
- Permite que las Escrituras te conduzcan a Cristo: conocer la Palabra sin responder al Mesías deja el conocimiento incompleto.
- No permitas que tus propios intereses te lleven a resistir el señorío de Jesús: Herodes vio al Rey como una amenaza para su propio poder.
- Alégrate en la presencia de Cristo: los hombres sabios respondieron a su llegada con un gozo extraordinario.
- Honra a Jesús con lo que tienes: los hombres sabios expresaron su reconocimiento mediante una adoración concreta y costosa.
Resumen
En Mateo 2:1–12, unos hombres sabios procedentes del oriente llegan buscando al que ha nacido «Rey de los judíos». Mientras Herodes se inquieta ante la presencia de otro Rey y los dirigentes religiosos identifican mediante las Escrituras que el Cristo debía nacer en Belén, son estos extranjeros quienes continúan buscándolo. La profecía de Miqueas presenta a Jesús como el Gobernante que pastoreará a Israel. Finalmente, los hombres sabios encuentran al Niño, se llenan de gran gozo, se postran ante Él y le ofrecen sus presentes. Mateo comienza así a mostrar las distintas respuestas que provoca el Mesías: algunos lo rechazan aun teniendo cerca las Escrituras, mientras personas procedentes de las naciones llegan para reconocer y honrar al Rey prometido.
Oración
Padre nuestro, te damos gracias porque enviaste a Jesucristo, el Rey prometido y el Pastor de Tu pueblo.
Danos un corazón dispuesto a reconocerlo y honrarlo, y no permitas que conozcamos Tu Palabra sin responder obedientemente a lo que ella revela acerca de Tu Hijo.
Guárdanos del orgullo y del deseo de conservar nuestro propio gobierno sobre nuestra vida cuando Cristo debe ocupar el lugar de Rey.
Llénanos del gozo de conocer a Jesús y enséñanos a honrarlo con todo lo que somos y tenemos.
Te lo pedimos en el nombre de nuestro Señor Jesucristo. Amén.
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