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Juan 7:31–36:
La reacción de la multitud y el anuncio de la partida de Jesús

31 Con todo, muchos de la multitud creyeron en Él, y decían: “Cuando venga el Cristo, ¿acaso hará más señales que las que este hombre ha hecho?”. 32 Los fariseos oyeron a la multitud murmurando estas cosas acerca de Él, así que los fariseos y los principales sacerdotes enviaron oficiales para arrestarlo. 33 Luego Jesús dijo: “Todavía estoy con ustedes un poco de tiempo, y me voy al que me envió. 34 Me buscarán y no me encontrarán; además, adonde yo estoy, ustedes no pueden venir”. 35 Entonces los judíos dijeron entre sí: “¿A dónde pretende ir este que no le podremos encontrar? ¿Acaso piensa ir a la diáspora entre los griegos, y enseñar a los griegos? 36 ¿Qué es esta palabra que ha dicho: ‘Me buscarán, y no me encontrarán; además, adonde yo estoy, ustedes no pueden venir’?”.
Juan 7:31–36 (LPP)

Interpretación correcta de Juan 7:31–36

Después de que algunos habitantes de Jerusalén rechazan a Jesús porque creen conocer su origen (Juan 7:25–30), otra parte de la multitud considera que sus señales difícilmente podrían ser superadas por el Cristo. Esta reacción provoca una intervención formal de las autoridades. En ese contexto, Jesús anuncia que su presencia entre ellos será breve y que regresará al Padre que lo envió.

(v. 31)
«Con todo, muchos de la multitud creyeron en Él, y decían: “Cuando venga el Cristo, ¿acaso hará más señales que las que este hombre ha hecho?”.»

A pesar de la oposición y del intento de arrestarlo, muchos de la multitud creen en Jesús.

Su respuesta nace de las señales que ha realizado. Se preguntan qué otras obras podría hacer el Cristo que superaran las realizadas por Jesús.

Esto representa una reacción favorable: reconocen que sus señales respaldan seriamente su identidad como el Cristo. Sin embargo, su confesión todavía aparece expresada mediante una pregunta y basada principalmente en las obras visibles.

En el Evangelio de Juan, una respuesta nacida de las señales puede ser un comienzo verdadero, pero todavía necesita avanzar hacia una comprensión y confianza más profundas en la persona de Jesús.

El contraste es claro: mientras algunos creen al considerar sus obras, otros procuran arrestarlo.

(v. 32)
«Los fariseos oyeron a la multitud murmurando estas cosas acerca de Él, así que los fariseos y los principales sacerdotes enviaron oficiales para arrestarlo.»

Las palabras de la multitud llegan a oídos de los fariseos.

La posibilidad de que más personas reconozcan a Jesús como el Cristo hace que la oposición avance hacia una acción formal. Los fariseos y los principales sacerdotes envían oficiales para arrestarlo.

Estos oficiales eran guardias vinculados al templo y estaban bajo la autoridad de los dirigentes religiosos. No se trata ya solamente de una intención privada de detener a Jesús, sino de una orden concreta emitida por quienes ejercían autoridad en Jerusalén.

También resulta significativo que fariseos y principales sacerdotes actúen juntos. Aunque pertenecían a sectores diferentes del liderazgo religioso, se unen ante la creciente influencia de Jesús.

(v. 33)
«Luego Jesús dijo: “Todavía estoy con ustedes un poco de tiempo, y me voy al que me envió.»

Jesús responde a la amenaza anunciando que su permanencia entre ellos será breve.

Sus enemigos desean decidir cuándo y cómo terminará su actividad, pero Jesús sabe que su partida ocurrirá conforme al tiempo establecido para su misión.

“Me voy al que me envió” no describe simplemente un traslado geográfico. Jesús anuncia su regreso al Padre, de quien procede y por quien fue enviado.

Estas palabras abarcan el cumplimiento de la misión que lo conducirá finalmente de regreso a la presencia del Padre. Su vida no está bajo el control de quienes procuran arrestarlo, aunque ellos serán responsables de sus acciones.

(v. 34)
«Me buscarán y no me encontrarán; además, adonde yo estoy, ustedes no pueden venir”.»

Jesús anuncia las consecuencias de su rechazo.

Llegará un momento en que lo buscarán, pero ya no lo encontrarán presente entre ellos como ahora. La oportunidad que tienen delante no permanecerá indefinidamente de la misma manera.

“Adonde yo estoy” señala su destino junto al Padre. Jesús habla de esa realidad futura con certeza, como el lugar al cual pertenece y al que regresará.

Cuando afirma que ellos no pueden venir, no enseña que el acceso al Padre esté cerrado arbitrariamente. Se dirige a quienes persisten en rechazar al Hijo enviado por Dios. Mientras permanezcan en esa incredulidad, no pueden compartir el destino de Jesús junto al Padre.

Por tanto, sus palabras constituyen una advertencia: rechazar al Hijo mientras está delante de ellos conduce a una separación que no podrán superar buscándolo según sus propios términos.

(v. 35)
«Entonces los judíos dijeron entre sí: “¿A dónde pretende ir este que no le podremos encontrar? ¿Acaso piensa ir a la diáspora entre los griegos, y enseñar a los griegos?»

Las autoridades interpretan las palabras de Jesús desde una perspectiva puramente geográfica.

La “diáspora” se refiere a los judíos que vivían dispersos fuera de la tierra de Israel, en regiones de habla y cultura griegas. Ellos se preguntan si Jesús piensa abandonar Judea, dirigirse hacia esas comunidades y enseñar también a los griegos.

No comprenden que Jesús habla de regresar al Padre. Como ocurrió anteriormente con el templo, el nuevo nacimiento y el pan del Cielo, interpretan de manera terrenal una afirmación que expresa una realidad más profunda.

Sus palabras contienen además una ironía. Aunque lo dicen sin comprender, el testimonio acerca de Jesús no quedará limitado a Jerusalén ni al pueblo judío, sino que alcanzará también a personas entre las naciones.

Sin embargo, ese no es todavía el significado directo de la partida anunciada por Jesús: Él habla de volver al Padre que lo envió.

(v. 36)
«¿Qué es esta palabra que ha dicho: ‘Me buscarán, y no me encontrarán; además, adonde yo estoy, ustedes no pueden venir’?”.»

Los dirigentes repiten las palabras de Jesús, pero continúan sin comprenderlas.

Su desconcierto muestra que el problema no es que no hayan oído correctamente. Pueden repetir su declaración, pero la interpretan dentro de categorías que no reconocen su origen celestial ni su relación con el Padre.

Jesús ha hablado claramente de su partida hacia quien lo envió. Sin embargo, quienes rechazan su testimonio tampoco pueden entender adecuadamente el destino del que habla.

Así, la sección termina mostrando una diferencia profunda: unos consideran sus señales y creen en Él, mientras que otros escuchan sus palabras, procuran arrestarlo y permanecen sin comprender.

Implicaciones

  • Las señales de Jesús exigen una respuesta acerca de su identidad: muchos comenzaron a reconocer que sus obras correspondían con las esperadas del Cristo.
  • Una respuesta inicial debe avanzar hacia una confianza verdadera: admirar las señales no sustituye recibir plenamente a Jesús y sus palabras.
  • La influencia de Jesús intensifica la oposición: las autoridades reaccionan formalmente cuando oyen que la multitud comienza a creer.
  • Jesús conoce el desarrollo y el final de su misión: su partida no será determinada finalmente por sus enemigos, sino por el propósito del Padre.
  • Rechazar a Jesús tiene consecuencias reales: quienes persisten en no recibir al Hijo no pueden compartir su destino junto al Padre.
  • Las palabras de Jesús no deben reducirse a categorías terrenales: los dirigentes pensaron en un viaje geográfico cuando Él hablaba de regresar al Padre.

Aplicaciones

  • Permite que las obras de Jesús te conduzcan a confiar en Él: no te limites a reconocer que sus señales son extraordinarias.
  • Recibe a Cristo mientras Su testimonio está delante de ti: no pospongas indefinidamente tu respuesta al Hijo.
  • No interpretes las palabras de Jesús solamente desde categorías humanas: atiende a lo que revelan acerca de su origen y su relación con el Padre.
  • Reconoce que el acceso al Padre está unido al Hijo: persistir en rechazar a Jesús impide compartir el destino al que Él regresó.
  • Confía en el propósito de Dios en medio de la oposición: ninguna acción humana puede adelantar ni frustrar el cumplimiento de la misión de Cristo.

Resumen

En Juan 7:31–36, muchos de la multitud responden positivamente a Jesús al considerar las señales que ha hecho, mientras que las autoridades, al ver el efecto de su ministerio, envían oficiales para arrestarlo. En este contexto, Jesús anuncia que estará con ellos solo un poco más de tiempo y que luego volverá al Padre que lo envió. También les dice que lo buscarán y no lo encontrarán, y que no podrán ir adonde Él está. Los judíos interpretan sus palabras de manera terrenal y no entienden su verdadero sentido. El desarrollo muestra que Jesús conoce el tiempo de su misión y que su destino está en el Padre, mientras que la comprensión de sus oyentes sigue siendo limitada.

Oración

Padre nuestro, te damos gracias porque por medio de las obras y las palabras de Tu Hijo has dado testimonio claro acerca de quién es Él.

Ayúdanos a no quedarnos solamente en la admiración de Sus señales, sino a recibirlo y confiar verdaderamente en Él.

Danos entendimiento para reconocer su origen, su misión y su regreso a Ti. Guárdanos de posponer nuestra respuesta y de reducir Sus palabras a nuestras propias ideas.

Permítenos permanecer unidos a Cristo y recibir por medio de Él la vida que conduce a Tu presencia.

Te lo pedimos en el nombre de nuestro Señor Jesucristo. Amén.

Autor del estudio: Enrique Contreras
Texto bíblico utilizado

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