Juan 7:19–24:
Jesús confronta el juicio por las apariencias
21 Jesús respondió y les dijo: “Hice una sola obra, y todos ustedes se maravillan. 22 Consideren esto: Moisés les dio la circuncisión (no que provenga de Moisés, sino de los patriarcas), y ustedes circuncidan a un hombre en el sabbat. 23 Si un hombre recibe la circuncisión en el sabbat, para que la Ley de Moisés no sea quebrantada, ¿están enojados conmigo porque sané a un hombre entero en el sabbat? 24 Dejen de juzgar por la apariencia, más bien juzguen con juicio justo”.
Juan 7:19–24 (LPP)
Interpretación correcta de Juan 7:19–24
Después de afirmar que su enseñanza proviene del Padre (Juan 7:16–18), Jesús confronta ahora la incoherencia de quienes se presentan como defensores de la Ley, pero al mismo tiempo buscan matarlo. En esta sección, Jesús expone la inconsistencia de su juicio y llama a juzgar correctamente.
(v. 19)
«”¿No les dio Moisés la Ley? ¡Sin embargo, ninguno de ustedes cumple la Ley! ¿Por qué quieren matarme?”.»
Jesús confronta directamente a quienes apelaban a la Ley de Moisés.
Ellos se presentaban como defensores de la Ley, pero no la cumplían verdaderamente. Esto no significa que nunca obedecieran ninguno de sus mandamientos, sino que su conducta contradecía aquello que afirmaban defender.
La prueba más evidente era que procuraban matar a Jesús. Mientras lo acusaban de quebrantar la Ley por sanar en sabbat, ellos mismos abrigaban una intención homicida contra Él.
Así, Jesús muestra que su problema no era un celo verdadero por la Ley, sino una aplicación incoherente y torcida de ella.
(v. 20)
«La multitud respondió y dijo: “¡Tienes un demonio! ¿Quién quiere matarte?”.»
La multitud reacciona como si la afirmación de Jesús fuera irracional.
Decir “tienes un demonio” era acusarlo de hablar bajo una influencia maligna o de haber perdido el juicio. No reconocen que existiera un plan para matarlo.
Esto no contradice lo dicho anteriormente. Las autoridades de Jerusalén sí procuraban matar a Jesús (Juan 5:18; Juan 7:1), pero muchos integrantes de la multitud probablemente desconocían esas intenciones o no comprendían hasta dónde llegaba la oposición contra Él.
El versículo vuelve a distinguir entre las autoridades que actuaban contra Jesús y la gente común que no conocía completamente lo que estaba ocurriendo.
(v. 21)
«Jesús respondió y les dijo: “Hice una sola obra, y todos ustedes se maravillan.»
Jesús recuerda la sanidad del hombre que había estado enfermo durante treinta y ocho años (Juan 5:1–9).
Aquella obra había sido realizada en sabbat (día de reposo) y había provocado una fuerte controversia porque Jesús ordenó al hombre que cargara su camilla.
Cuando dice “todos ustedes se maravillan”, no habla necesariamente de admiración favorable. Se refiere al asombro, la conmoción y la indignación que aquella obra había producido.
Una sola sanidad había provocado una reacción desproporcionada porque estaban juzgando lo ocurrido únicamente desde su interpretación externa del sabbat.
(v. 22)
«Consideren esto: Moisés les dio la circuncisión (no que provenga de Moisés, sino de los patriarcas), y ustedes circuncidan a un hombre en el sabbat.»
Jesús utiliza una práctica aceptada por ellos para demostrar la incoherencia de su juicio.
La circuncisión consistía en retirar el prepucio del varón y funcionaba como señal física del pacto que Dios había establecido con Abraham y su descendencia. Dios ordenó que cada niño varón fuera circuncidado al octavo día de nacido (Génesis 17:10–12).
Por eso Jesús aclara que la circuncisión no comenzó con Moisés, sino con los patriarcas, particularmente con Abraham. Más tarde, la Ley de Moisés confirmó que debía realizarse al octavo día (Levítico 12:3).
Si el octavo día coincidía con el sabbat (día de reposo), ellos circuncidaban al niño de todas maneras. Entendían que cumplir el mandato de la circuncisión no constituía una violación del sabbat.
Jesús parte, por tanto, de una práctica que ellos mismos consideraban legítima: una obra podía realizarse en sabbat cuando cumplía el propósito de la Ley.
(v. 23)
«Si un hombre recibe la circuncisión en el sabbat, para que la Ley de Moisés no sea quebrantada, ¿están enojados conmigo porque sané a un hombre entero en el sabbat?»
Jesús expone ahora la contradicción de su juicio.
Ellos aceptaban realizar la circuncisión en sabbat para no quebrantar el mandamiento que exigía practicarla al octavo día. Sin embargo, se enojaban con Jesús porque había restaurado completamente a un hombre en ese mismo día.
El contraste es intencional. La circuncisión afectaba una parte del cuerpo, mientras que Jesús había sanado a “un hombre entero”, liberándolo de una enfermedad que lo había mantenido incapacitado durante treinta y ocho años.
Si ellos reconocían que era correcto realizar en sabbat una acción relacionada con el pacto y el bienestar de una parte del cuerpo, con mayor razón debían reconocer como buena la restauración completa de una persona.
La obra de Jesús no contradice el propósito de Dios para el sabbat. Manifiesta misericordia, vida y restauración, precisamente aquello que la Ley buscaba proteger.
(v. 24)
«Dejen de juzgar por la apariencia, más bien juzguen con juicio justo”.»
Jesús concluye señalando el error que había producido toda la controversia.
Juzgar “por la apariencia” significa evaluar solamente lo externo: Jesús realizó una acción en sabbat, por tanto, concluyeron inmediatamente que había quebrantado la Ley.
Pero no examinaron qué había hecho, por qué lo había hecho ni cómo su obra correspondía con el propósito de Dios.
“Juzguen con juicio justo” no significa justificar cualquier acción apelando a buenas intenciones. Significa evaluar de manera coherente, conforme a la verdad y al propósito de Dios, sin prejuicios ni dobles criterios.
Si hubieran juzgado justamente, habrían reconocido que Jesús no estaba despreciando la Ley, sino realizando una obra completa de misericordia y restauración.
Implicaciones
- Defender exteriormente la Ley no equivale a obedecerla: quienes acusaban a Jesús quebrantaban su propósito mediante su odio y su intención de matarlo.
- La circuncisión demuestra que ellos mismos reconocían excepciones legítimas en sabbat: cumplir un mandato de Dios no era considerado una violación del descanso.
- La obra de Jesús estaba en armonía con el propósito de Dios: sanar completamente a una persona manifestaba misericordia y restauración.
- Un juicio superficial puede convertir el bien en motivo de acusación: las autoridades se fijaron en que Jesús actuó en sabbat, pero ignoraron que había restaurado a un hombre.
- El juicio justo exige coherencia: no se debe aplicar una norma de una manera para uno mismo y de otra para condenar a los demás.
Aplicaciones
- No juzgues únicamente por lo que parece exteriormente: examina los hechos, el contexto y la verdad antes de llegar a una conclusión.
- No utilices la palabra de Dios de manera incoherente: procura obedecer su propósito, no solamente defender una interpretación externa.
- Evita aplicar criterios distintos según la persona: el juicio justo no se guía por prejuicios ni preferencias.
- Reconoce la misericordia en la obra de Cristo: Jesús no utilizó el sabbat para hacer daño, sino para restaurar completamente a un hombre.
- Permite que la verdad corrija tu manera de juzgar: no mantengas una acusación cuando el propio testimonio de Dios demuestra que es injusta.
Resumen
En Juan 7:19–24, Jesús confronta la incoherencia de quienes apelan a la Ley de Moisés, pero al mismo tiempo buscan matarlo. La multitud rechaza su afirmación, pero Jesús recuerda la sanidad que realizó en el sabbat y muestra que ellos mismos practican la circuncisión en ese día para cumplir la Ley. A partir de esto, expone la inconsistencia de su indignación: si aceptan una intervención parcial en el cuerpo en sabbat, ¿por qué rechazan que Él haya sanado completamente a un hombre? Finalmente, Jesús los llama a dejar de juzgar por la apariencia y a hacerlo con juicio justo. El desarrollo muestra que el problema no es la Ley, sino un juicio superficial que no discierne la verdad.
Oración
Padre nuestro, te damos gracias porque en Tu Hijo has mostrado un juicio verdadero y justo.
Señor, ayúdanos a no quedarnos en lo superficial ni a juzgar según apariencias, prejuicios o criterios humanos. Danos discernimiento para reconocer Tu verdad y un corazón sincero que no use Tu palabra de manera incoherente.
Permítenos ver la obra de Cristo con claridad, valorar Tu propósito y responder con rectitud a lo que Tú haces. Y enséñanos a vivir conforme a un juicio justo, que honre Tu verdad.
Te lo pedimos en el nombre de nuestro Señor Jesucristo. Amén.
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