Juan 10:14–18:
El buen pastor da Su vida y reúne un solo rebaño
Juan 10:14–18 (LPP)
Interpretación correcta de Juan 10:14–18
Después de presentarse como «el buen pastor» que pone Su vida por las ovejas (Juan 10:11–13), Jesús continúa desarrollando la imagen. Explica que conoce a Sus propias ovejas y que ellas lo conocen, anuncia que traerá también otras ovejas que no pertenecen a ese redil y declara que habrá un solo rebaño y un solo pastor. Finalmente, muestra que Su muerte no será algo que simplemente le ocurra: Él pone Su vida voluntariamente y tiene autoridad para tomarla de nuevo, conforme al mandamiento recibido del Padre.
(vv. 14–15)
«14 ”Yo soy el buen pastor, y conozco las mías, y soy conocido por las mías. 15 Así como el Padre me conoce, yo también conozco al Padre, y pongo mi vida por las ovejas.»
Jesús reafirma:
«Yo soy el buen pastor».
A diferencia del asalariado, para quien las ovejas no son propias, Jesús habla de ellas como «las mías». Él las conoce y ellas lo conocen.
Luego relaciona este conocimiento con Su propia relación con el Padre:
«Así como el Padre me conoce, yo también conozco al Padre».
Jesús no está afirmando simplemente una relación superficial entre pastor y ovejas. El conocimiento mutuo entre Él y las Suyas encuentra su modelo en la relación entre el Padre y el Hijo.
Pero la relación del buen Pastor con Sus ovejas no consiste solamente en conocerlas y conducirlas. Jesús vuelve inmediatamente a aquello que distingue de manera decisiva Su pastoreo:
«pongo mi vida por las ovejas».
El contraste con el asalariado de los versículos anteriores permanece: aquel abandona las ovejas para conservar su propia vida; Jesús pone Su propia vida por ellas.
(v. 16)
«Tengo también otras ovejas, que no son de este redil; a ellas también debo traer, y oirán mi voz; y habrá un solo rebaño, un solo pastor.»
Jesús amplía ahora el alcance de Su obra:
«Tengo también otras ovejas, que no son de este redil».
En el contexto de Su ministerio en Israel, estas otras ovejas apuntan naturalmente a quienes serían reunidos también de entre las naciones. Su obra no quedará limitada al redil de Israel.
Esto corresponde con una línea que Juan ya había presentado desde el comienzo: Jesús es «el Salvador del mundo» (Juan 4:42), y más adelante Juan hablará de Su muerte como medio para reunir en uno a los hijos de Dios dispersos (Juan 11:51–52).
Jesús afirma acerca de estas otras ovejas:
«a ellas también debo traer».
Ellas oirán Su voz, y el resultado será:
«un solo rebaño, un solo pastor».
La precisión es importante: Jesús no dice «un solo redil», sino «un solo rebaño». Las ovejas procedentes de distintos lugares son reunidas bajo un mismo Pastor.
La unidad, por tanto, no consiste en que todas pertenezcan al mismo redil anterior, sino en que todas pertenecen al mismo rebaño porque están bajo Jesús, el único Pastor.
(v. 17)
«”Por esto el Padre me ama, porque yo pongo mi vida para tomarla de nuevo.»
Jesús vuelve ahora a Su relación con el Padre y a la entrega de Su vida.
El Padre ama al Hijo, y Jesús presenta Su entrega voluntaria como completamente conforme con esa relación:
«yo pongo mi vida para tomarla de nuevo».
Por primera vez en esta sección, Jesús une explícitamente poner Su vida con tomarla de nuevo.
Por tanto, Su muerte no será el final. Jesús anuncia anticipadamente que entregará Su vida y volverá a tomarla.
Aquí tenemos una referencia clara a Su muerte y resurrección.
El amor del Padre hacia el Hijo no comienza ni depende de que Jesús merezca ese amor mediante Su muerte. Juan ya ha declarado anteriormente que el Padre ama al Hijo (Juan 3:35; Juan 5:20). Aquí Jesús muestra que Su entrega voluntaria está en perfecta correspondencia con la voluntad del Padre.
(v. 18)
«Nadie me la quita, sino que yo la pongo de mi propia voluntad. Tengo autoridad para ponerla, y tengo autoridad para tomarla de nuevo. Este mandamiento recibí de mi Padre”.»
Jesús hace explícita la naturaleza voluntaria de Su muerte:
«Nadie me la quita, sino que yo la pongo de mi propia voluntad».
Esto no significa que ninguna persona participará en darle muerte. El Evangelio mostrará claramente que Jesús será arrestado, condenado y crucificado por manos humanas.
El punto es que Su vida no le será arrebatada contra Su voluntad ni fuera del cumplimiento de Su misión. Jesús se entrega voluntariamente.
Además declara:
«Tengo autoridad para ponerla, y tengo autoridad para tomarla de nuevo».
Jesús posee autoridad tanto para entregar Su vida como para volver a tomarla. Así, Su muerte y Su resurrección forman parte de la obra que realiza conscientemente.
Finalmente añade:
«Este mandamiento recibí de mi Padre».
Su autoridad y Su entrega voluntaria no significan independencia del Padre. La muerte y resurrección del Hijo ocurren dentro de la misión que el Padre le ha dado.
Así quedan unidas dos verdades que no debemos separar: Jesús entrega Su vida voluntariamente, y al mismo tiempo cumple el mandamiento recibido del Padre.
Implicaciones
- Jesús conoce a Sus ovejas y ellas lo conocen: la relación del buen Pastor con Su rebaño se caracteriza por conocimiento y pertenencia.
- El buen Pastor pone Su vida por las ovejas: Su cuidado alcanza hasta la entrega de Su propia vida.
- La obra de Jesús alcanza más allá del redil de Israel: Él traerá también otras ovejas y formará un solo rebaño.
- La unidad del rebaño está centrada en un solo Pastor: ovejas de distinta procedencia quedan reunidas bajo Jesucristo.
- La muerte de Jesús es voluntaria: Su vida no le es arrebatada contra Su voluntad.
- Jesús tiene autoridad para poner Su vida y tomarla de nuevo: Su muerte conduce a la resurrección.
- La entrega del Hijo corresponde plenamente con la voluntad del Padre: Jesús actúa voluntariamente dentro de la misión recibida de Él.
Aplicaciones
- Escucha y sigue al buen Pastor: Sus ovejas reconocen Su voz y pertenecen a Él.
- Confía en el amor demostrado por Cristo: el buen Pastor estuvo dispuesto a poner Su propia vida por Sus ovejas.
- Reconoce la amplitud de la obra de Cristo: Su rebaño reúne a personas que proceden de más allá de un solo pueblo.
- Valora la unidad que existe bajo Jesucristo: lo que hace uno al rebaño no es una procedencia común, sino un mismo Pastor.
- Contempla la muerte de Jesús como una entrega voluntaria: Él no fue una víctima impotente de los acontecimientos, sino que puso Su vida conforme a la misión recibida del Padre.
- Vive con la certeza de la resurrección: el Pastor que puso Su vida también declaró que la tomaría de nuevo.
Resumen
En Juan 10:14–18, Jesús reafirma que Él es el buen Pastor, conoce a Sus propias ovejas y pone Su vida por ellas. Luego anuncia que tiene también otras ovejas que no pertenecen a ese redil, a las cuales traerá para que haya un solo rebaño bajo un solo Pastor. Finalmente, explica que Su muerte será completamente voluntaria: nadie le quita Su vida contra Su voluntad, sino que Él mismo la pone y tiene autoridad para tomarla de nuevo. Así, Jesús anuncia tanto Su muerte como Su resurrección y muestra que toda esta obra se realiza conforme al mandamiento recibido del Padre.
Oración
Padre nuestro, te damos gracias porque en Jesucristo nos has dado al buen Pastor que conoce a Sus ovejas y puso Su vida por ellas.
Gracias porque Su obra alcanza a personas de distinta procedencia y las reúne en un solo rebaño bajo un solo Pastor.
Ayúdanos a escuchar la voz de Tu Hijo, seguirlo y confiar plenamente en la entrega que hizo por nosotros.
Gracias porque Su muerte no fue una derrota inesperada, sino una entrega voluntaria, y porque Él tomó nuevamente Su vida.
Haz que vivamos confiando en el buen Pastor y en la obra que cumplió conforme a Tu voluntad.
Te lo pedimos en el nombre de nuestro Señor Jesucristo. Amén.
La Biblia de las Américas (LBLA)
Copyright © 1986, 1995, 1997
por The Lockman Foundation, La Habra, California.
Usado con permiso. Derechos reservados.
Para solicitar permiso para citar, visite www.lockman.org
La Palabra Preservada® (LPP)
La Palabra Preservada del Nuevo Testamento de Nuestro Señor Jesucristo
Copyright © Eduardo José Flores Sauceda
Segunda edición, 2024
Usada con permiso. Todos los derechos reservados.